Opinión. Furia de encuestas
Publicado en 05/03/2026 14:04
Actualidad

Por Álvaro Ayala Tamayo.

Cuando la limosna es tan grande, hasta el santo desconfía, dice el refranero popular. Eso sucede con las encuestas, después de su divulgación se arma la tercera guerra mundial.  Misiles con contraencuestas van y drones con sondeos vienen, mientras los ataques en todos los micrófonos se mantienen. 

A nadie manipulan con una encuesta. Ni al letrado ni al analfabeto. El correcto vota por el que desea y el torcido conoce el bajo mundo donde pagan voto a 500 mil, ni un peso atrás. Las pruebas del delito contra el sufragio ya superan las catorce y el pasado martes, por ejemplo, la policía capturó a delincuentes de la UNP transportando un cargamento de dinero para comprar votos en la Guajira. Ahora el truquito es responder que se trata de un montaje. 

La historia cuenta que todo candidato lleva su encuesta debajo del brazo y ha sido un recurso para autopromocionarse. Nadie paga para que lo flagelen ni para espantar electores. Además, entre encuestadores no se pisan los sondeos. 

Favor abrocharse los cinturones porque vienen cuatro pruebas de estrés seguidas y se recomienda tener a la mano un kit de supervivencia.  Pero recuerden, el lunes hay que madrugar a estudiar y trabajar porque los izquierdos o derechos no resolverán su situación. Los ganadores ya no reconocerán al sufragante. Un estudio de esos que atribuyen a las universidades dice que, el matrimonio más cortico es entre el político y su elector. 

Las siguientes serán las verdaderas encuestas y nos medirán el aceite en tiempo real. Sin margen de error ni empate técnico. Tres elecciones en tiempo récord y la Selección Colombia están próximas a saltar al terreno de juego. Habrá vértigo durante los siguientes cuatro meses. 

Las pruebas inician este domingo cuando vamos de día a las urnas para quedar peor de confundidos en la noche con la entrega de los resultados.

Es la primera gran encuesta oficial porque define el mapa político del Congreso y las consultas, pero nos dejarán con más preguntas que respuestas en relación la presidencia de la República. 

El próximo lunes arrancan las semifinales para elegir al sucesor de Petro.  Ahí transitaremos por un pasaje oscuro porque las maquinarias requieren de su combustible natural, mermelada que del plato a la boca se convierte en hiel. 

Si no le gustan las encuestas porque su candidato perdió, tranquilo, vaya y vote. Si le gustan porque su candidato ganó, también vaya y vote. Hasta hoy no conocemos que la Registraduría haya sumado al conteo oficial los votos de las encuestadoras. No se deje intoxicar. Los columnistas desinteresados son tamales con muchas hojas y más peligrosos que Emilio Tapia de notario. 

En contraste, el presidente Gustavo Petro está más caído que la plataforma del Banco de Colombia, pero no deja de girar y pagar a sus afiliados. Esa jugadita le da popularidad suficiente para mantener activas las cuentas de su heredero Iván Cepeda. Algunos candidatos tienen más clientes que seguidores. 

Si no puedes vencer a Petro, déjalo caer. Faltan 155 días para que termine su legítimo período.

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